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viernes, 20 de enero de 2012

Flora y fauna nipona (2)

En Honshu, Shikoku y Kyushu habitan muchos animales que también viven en otras zonas del templado hemisferio septentrional. Entre ellos están los osos negros, hurones, jabalíes, tanuki (o perro-mapache) y aves como faisanes, halcones, patos y grullas.

Entre las especies endémicas del país nipón encontramos el macaco japonés así como la salamandra gigante. En el nevado Tohoku (norte de la isla de Honshu) este adaptable macaco no sólo ha desarrollado el gusto de revolcarse en las aguas termales, sino también un pelaje más espeso para soportar las bajas temperaturas. Entre los animales del territorio sub ártico de Hokkaido están las martas y los zorros rojos, así como los osos pardos, que con sus dos metros de altura y sus 400 kilos de peso, doblan en tamaño a sus homólogos de Honshu. Okinawa cuenta con el gato montés iriomote, la liebre amami y la víbora habu, además de otras especies únicas.



Las poblaciones de animales y aves de Japón, a menudo cazadas y expulsadas de sus hábitats a causa de la urbanización del campo, han descendido paulatinamente. Las medidas de conservación protegen 136 especies amenazadas, pero para el gato montés iriomote (considerados por los zoólogos un fósil viviente) puede que ya sea demasiado tarde.

jueves, 19 de enero de 2012

Flora y fauna nipona (1)

Japón cuenta con un clima templado. Un país lluvioso y muy húmedo, donde las cuatro estaciones del año están claramente definidas, debido a la situación del archipiélago respecto al ecuador. Así, la fauna y la flora japonesa son típicas de este tipo de clima, pero con peculiaridades. En los dos siguientes artículos hablaré sobre animales, plantas y árboles característicos de Japón.

En Japón crece, básicamente, la misma vegetación que en Europa, Norteamérica y en toda Asia excepto en el trópico. En gran parte del país se cultiva el cedro japonés (criptomeria), y ciertas especies de arces, hayas y magnolios. Los bosques cubren casi el 60% del territorio. Los castaños, robles y hayas crecen principalmente en los bosques de Honshu, y las distintas variedades de abetos en el clima sub ártico de Hokkaido.



La vegetación de Kyushu y Okinawa es más tropical, y cuenta con diversas variedades de palmeras y flores que al norte de Tokyo sólo florecen en invernaderos. Por todo el país se hallan árboles muy admirados por su floración primaveral, sobre todo cerezos y ciruelos. Azaleas, hortensias e iris abundan a principios de veranos y los crisantemos y los arces rojos en otoño.

viernes, 26 de agosto de 2011

La montaña sagrada de Ontake

Venerado desde la prehistoria, el monte de Ontake-san (uno de los volcanes del archipiélago) es objeto de un sagrado culto al sintoísmo.

Aunque se dice que el primer santuario Ontake fue levantado en el 928, la Ontake-kyo (religión Ontake) se desarrolló en el siglo XVIII a partir de un primitivo chamanismo y al ryôbushinto, una combinación de sintoísmo y budismo, prohibida durante la “purificación” del sintoísmo en la década de 1870.

La Ontake-kyo cuenta con unos dos millones de seguidores. Cada año, unos 150.000 peregrinos ascienden las laderas del sagrado monte hasta alcanzar el santuario cercano a la cima (el volcán está activo, por lo que no está permitido acercarse al cráter).

Muchos empiezan con un ritual de purificación bajo la cascada de Kiyo-taki, en el bosque cercano a Otakimura. Los creyentes erigen piedras commemorativas, las llamadas reijin-no-hi, porque creen que les servirán para ir a un paraíso de montaña una vez muertos.

Así pues, envueltas en la niebla y el misterio, cientos de miles de piedras se alzan en los alrededores del santuario de Ontake-jinja.

lunes, 1 de agosto de 2011

Terremotos

Aunque los volcanes más activos son los de Kyushu (en especial Aso, Unzen y Sakurajima), la presencia de aguas termales, géiseres, charcas de barro hirviendo y emanaciones sulfurosas en los alrededores de la falda de las montañas de otros muchos, incluido el monte Fuji, desmienten su letargo.

La actividad volcánica y el movimiento de las placas tectónicas convierten Japón en un país especialmente proclive a los terremotos. De hecho, en el archipiélago se registran hasta 2.000 terremotos anuales, muchos de ellos tan pequeños que sólo los notan los sismógrafos.

Con lecturas superiores a 8 grados en la escala de Richter, temblores como el Gran Terremoto de Kanto del 1923, el que castigó a Kobe en 1995 o el último y más catastrófico con 9,1 grados que provocó la muerte de más de 15.000 personas y un tragedia nuclear, en la prefectura de Fukushima, de magnitudes nunca vistas.

La llanura de Kanto es un lugar especialmente vulnerable. Durante siglos, la región de Tokio-Yokohama sufrió importantes más o menos cada 70 años.

Los seísmos de gran intensidad en el mar desencadenan los tsunamis, maremotos de colosales olas sísmicas que al llegar a tierra lo arrasan todo a su paso como ocurrió el pasado 11 de marzo. Kamakura también sufrió la ira de la naturaleza y fue destruida por un tsunami en 1495 y otro golpeó la isla de Okushiri-to, frente a Hokkaido.

martes, 6 de julio de 2010

El Monte Fuji: el volcán sagrado

Hablar del Monte Fuji (Fuji-San en japonés) es hablar de uno de los grandes emblemas de Japón. Una montaña sagrada y venerada por todo el pueblo japonés, símbolo presente en gran mayoría de las postales recuerdo que se venden. Algunos dicen que este volcán, el pico más alto del país con 3.776 metros de altitud, es el más hermoso de la Tierra y que en él, habita uno de los espíritus más importantes de la religión autóctona del país, el sintoísmo.

La última y espectacular erupción del Fuji-San, en 1707, se prolongó durante tres semanas aterrorizando a los habitantes de Edo, a 120 quilómetros de distancia, oscureciendo los cielos durante el día y envolviendo la ciudad en ceniza. En estos momentos sigue dormido y no parece que vaya a despertar en los próximos años.
Considerado un territorio prohibido para las mujeres hasta 1868, en la actualidad ascienden a él más de 250.000 personas (una tercera parte extranjeros) de ambos sexos durante la temporada más propicia, entre julio y agosto.



Numerosas leyendas han surgido en torno al venerable y venerado monte. Como muchas montañas de Japón y, también, de otros países orientales, ha sido asociado al Elixir de la Vida. La celebridad del Fuji llegó a oídos, según la leyenda, de un emperador de China. Cuando le comentaron que la montaña se había creado en una sola noche llegó a la conclusión de que el Monte Fuji albergaba el Elixir de la Vida, así que reunió a un grupo de jóvenes muchachos y hermosas doncellas y zarpó con ellos hacia el país del Sol Naciente. Los juncos avanzaban por el mar bravío como una lluvia de pétalos dorados zarandeados por el viento salvaje, pero poco a poco la tormenta amainó y el emperador y su séquito pudieron contemplar el blanco esplendor del Fuji, alzándose imponente frente a ellos. Tras tomar tierra, el emperador reunió a los suyos en formación y comenzaron el ascenso a la cima en lenta procesión. Hora tras hora ascendía la procesión con el manto dorado del emperador al frente hasta que dejaron atrás el sonido del mar y mil pies pisaron la delicada nieve allí en lo alto, donde reinaba la paz y la vida eterna. Cerca ya del final del viaje, el viejo emperador empezó a correr lleno de gozo pues quería ser el primero en beber el Elixir de la Vida. Y cierto es que fue el primero en saborear la Vida que nunca envejece. Cuando su séquito le dio alcance descubrió que el emperador estaba tumbado boca arriba con una sonrisa de felicidad en el rostro. Había encontrado la Vida Eterna, pero paradójicamente había sido a través de la muerte.
Historia sacada de F. Hadland Davis. Mitos y Leyendas de Japón. Ediciones Satori. 2008

Como esta existen una infinidad de historias que pretenden hacer del Fuji-San un emblema imperecedero del país asiático y es que, se dice, que alguien nacido en el archipiélago no puede considerarse un verdadero japonés hasta subir, al menos, una vez al volcán sagrado.

domingo, 19 de julio de 2009

Geografia física y humana de Japón

Antes de empezar a hablar largo y tendido sobre la sociedad y la cultura nipona he creído oportuno hacer este post introductorio. En el, encontrareis nociones básicas de geografía que os ayudaran a situar mejor Japón y os acercaran a una realidad necesaria para entender muchos de los secretos que entraña el país del sol naciente.


Japón desde hace miles y miles de años es un archipiélago. El hecho de encontrarse separado del continente ha influenciado en la forma de vivir de sus habitantes y mucha gente habla de que los japoneses tienen valores y costumbres nacidas de su insularidad. El país se sitúa en les coordenadas 36 º 00’ N i 138 º 00’ E y cómo si de un dragón se tratase se extiende de norte a sur en la costa oriental del Continente asiático. El país cuenta con una superficie terrestre de unos 377.829 qm2, solo un poco más extenso que Finlandia y con la mayor parte del territorio ocupada por las cuatro islas más importantes. De norte a sur: Hokkaidô, Honshu, Shikoku i Kyûshû. Además de otras islas menores cómo Kunashiri, Etorofu i Habonai, al norte, y Ogasawara y Okinawa, las islas más al sur. Si de demografía hablamos, Japón cuenta con la séptima población del mundo, 127 millones de habitantes. La esperanza de vida de los nipones es la más alta del mundo y no es extraño ver índices de población en los cuales los jubilados de más de 65 años se han convertido en la franja de edad más representativa.

Nos encontramos delante de un país, en el cual dos terceras partes de su territorio la conforman zonas de montaña y solo el 13% son llanuras aluviales con capacidad para llevar a cabo la agricultura. Un hecho de suma importancia a lo largo de toda la historia de Japón, ya que el control de las zonas fértiles se convirtió en un argumento de fuerza y poder para una sociedad basada en la agricultura y más concretamente en un cereal que necesita de grandes extensiones de terreno para ser cultivado, el arroz.
La distribución de la población sobre el terreno ha ido cambiando a lo largo de los siglos según fuera la base económica del país. Actualmente, más del 40% de los japoneses viven en el llamado triangulo japonés: Tokio-Kioto-Osaka. La capital del país, Tokio, aún sin contar con el 2% del área total del país aglutina el 23,4% de la población nipona con más de 12 millones de habitantes y su área metropolitana llega hasta los 33,4% millones.

Japón se encuentra en la convergencia de distintas placas tectónicas, un hecho que va acompañado de gran actividad volcánica y constantes terremotos. Los más conocidos son el terremoto de Tokio, que causó la muerte de 140.000 personas, y el de Kobe en 1995, que terminó con la vida de más de 6.000 japoneses.
Además, Japón cuenta con un total de 188 volcanes que en un momento u otro de la historia estuvieron activos. El más conocido es el Monte Fuji, con 3.776 metros de altura y que se ha convertido en símbolo nacional y orgullo de todos los nipones.

Japón es un país climáticamente muy peculiar, en el cual las estaciones se distinguen claramente por fenómenos meteorológicos que se suceden a lo largo del año. Pocas veces los cambios de estación llegan con retraso. La situación geográfica del país provoca que una de sus características más notables sea la amplia gama de temperaturas anuales y a su vez, la gran cantidad de precipitaciones provocadas por los vientos del monzón que llegan del continente asiático. Así pues, en Japón encontramos climas muy variados. Desde las temperaturas tropicales de Okinawa, pasando por las temperaturas temperadas de la gran isla de Honshu y terminando por un clima frío y húmedo al norte, en la isla de Hokkaido. Teniendo en cuenta sus características climáticas, la mejor época para viajar al país nipón es durante los meses de abril-mayo, ya que el calor se soporta y no hace frío en exceso además de que no suele llover. Los meses de junio-julio son considerados el período de lluvias, en agosto el calor provocado por la humedad que deja el monzón de verano se hace insoportable y en septiembre-octubre es la época de tifones.


Echas estas primeras consideraciones sobre Japón, solo me falta emplazaros al siguiente artículo. Hasta la próxima bloggers!