Tras haber mostrado sus respetos ante el butsudan, la mujer dijo que se llamaba Oyasu y que había vivido con sus padres y con su marido Isaburo. Tras su muerte, el marido abandonó a sus padres y ella le intentó convencer para que regresara con los ancianos.
Kyuzaemon empezó a comprender y se dijo: Oyasu pereció en la nieve y lo que tengo ante mis ojos es su espíritu. Se dirigió al altar familiar con pasos temerosos y allí repitió una y otra vez: Namu Amida Butsu (Oh, Buda Omnipotente).
Al final el campesino se tumbó en la cama y se durmió. Se despertó y escuchó a la pálida criatura despedirse per antes de que Kyuzaemon pudiera responder ya había desaparecido.
Al día siguiente Kyuzaemon se fue a la aldea vecina y llamó a Isaburo, que había vuelto a vivir con sus suegros. Isaburo le dijo que había recibido multitud de visitas del espíritu de su esposa en la forma de Yuki-Onna. Kyuzaemon pensó que la dama de las Nieves se le había aparecido a Isaburo justo después de salir de su casa. Isaburo prometió cumplir el deseo del espíritu de su esposa y ninguno de los dos volvió a ser molestado por la que vuela por el cielo mientras cae la nieve.
Historia sacada de Mitos y Leyendas de Japón de F. Hadland David
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