miércoles, 29 de junio de 2011

martes, 28 de junio de 2011

El hanami (2)

En Tokio, los periódicos informan que la flor se encuentra en un estado de sanbu zaki (abierta en un 30%) o gobu zaki (50%). El momento más apreciado es el shichibu zaki (abierta en un 70%), cuando se celebra el hanami.

El parque de Ueno, en la capital, es el lugar más famoso para esta celebración, alberga más de mil cerezos y atrae a casi un cuarto de millón de celebrantes diarios. Se trata de una de las ocasiones en las que los japoneses se muestran más abiertos y receptivos: grandes banquetes, las mujeres bailan con sus quimonos, las cámaras no dejan de tomar fotografías y en el lugar más inesperado aparece un equipo portátil de karaoke.

La muchedumbre produce un ensordecedor alboroto, bien regado de sake (licor de arroz fermentado) y cerveza por bullicioso grupos que compiten entre sí. A pesar de los ingentes montículos de desperdicios, a nadie se le ocurre arrancar alguna flor de cerezo, y mucho menos subirse a los árboles.



Los festejos se prolongan durante una semana, pero los puristas sostienen que el punto álgido del florecimiento no dura más de tres días, y algunos expertos se lanzan a la búsqueda de otras raras variedades del árbol, como los cerezos silvestres del jardín de Hama Rikyu o las flores gemelas que brotan en el parque de Shinjuku Gyoen.

El insuperable final del hanami tiene lugar cuando la brisa desprende una ráfaga de pétalos, o hanafubuki, que cubren el suelo formando una alfombra de de flores rojiblancas.

lunes, 27 de junio de 2011

El hanami (1)

El hanami (literalmente “ver flores”) es uno de los acontecimientos anuales más esperados para los japoneses. Un espectáculo natural seguido de forma devota por los millones de habitantes del país nipón.

La identificación que sienten los japoneses con la efímera belleza de la flor del cerezo (sakura), la flor nacional por excelencia, es profunda pero intangible. La connotación primaveral de la flor del cerezo también expresa el concepto budista de transitoriedad. Así, los guerreros samuráis sentían una melancolía especial cuando comparaban el vivido y efímero hechizo de esta flor con sus propias vidas, amenazadas con un fin brusco e imprevisible.



Puede decirse que pocas culturas se han volcado con tanto deleite y tanta tristeza a la vez en la contemplación de una sola flor. La flor del cerezo marca el inicio del año tradicional japonés, así como el del curso académico y la época de contratación de nuevos trabajadores en las empresas. Una época para la renovación.

El proceso de eclosión floral constituye un acontecimiento nacional. A principios de marzo, los primeros retoños del sakura florecen en el extremo meridional del país, en Okinawa y Kyushu. Los medios de comunicación empiezan a cubrir su evolución hasta que los últimos capullos se abren en los cerezos de la isla septentrional de Hokkaido, a principios del mes de mayo.

domingo, 26 de junio de 2011

ermitaños en Japón: los sennin

Los hombres y mujeres que, por voluntad propia, abandonan la sociedad y deciden aislarse del mundo para vivir como ermitaños también forman parte del folklore y la mitología japonesa. En el artículo de hoy hacen acto de presencia los Sennin.

Se trata de eremitas de las montañas y, en torno a ellos, circulan un gran número de leyendas. Aunque su forma es la de un ser humano, son inmortales y tienen poderes mágicos.

El primer gran sennin de Japón fue Yôshô, que nació en Noto en el año 870 a.C. Justo después de su nacimiento su madre soñó que se había tragado el sol, un sueño que profetizaba el poder milagroso del pequeño. Yôshô era un devoto y un sabio que dedicó toda su vida al estudio del Sutra de la Ley.




Llevó una vida extremadamente sencilla y cuenta la leyenda que sólo comía un gramo de mijo al día. Abandonó la tierra en el año 901 d.C. tras haber adquirido un inmenso poder sobrenatural. Dejó su manto colgando de la rama de un árbol junto con un pergamino en el que figuraban las siguientes palabras: "lego mi manto a Emmei de Dogen-ji".

Llegado el momento Emmei se convirtió en sennin y, al igual que su maestro, realizó numerosos milagros. Poco después de la desaparición de Yôshô su padre enfermó de gravedad y su único deseo, por el que rezaba cada día y noche, era el de volver a ver a su querido hijo. En respuesta a sus oraciones la voz de Yôshô se pudo escuchar por doquier recitando el Sutra de la Ley. Cuando terminó la oración le dijo a su sorprendido padre: "ofrece flores y quema incienso el día decimoctavo de cada mes y mi espíritu descenderá para saludarte guiado por el perfume de las flores y el humo azulado del incienso".

Para la cultura popular es posible que uno de los sennins más conocidos sea Mutenroshi. Maestro de Goku y Krilin en los primeros compases del manga de Akira Toriyama ,Dragon Ball, también apodado Kame Sennin (maestro tortuga).

Historia sacada de Mitos y Leyendas de Japón. F. Hadland Davis. Satori Ediciones. 2008.