martes, 3 de mayo de 2011

La leyenda de Momotaro, el niño melocotón (1)

Hacía mucho que no escribía un artículo sobre mitología japonesa. Hoy me gustaría hablar de una de las historias más conocidas y contadas sobre el país nipón: la leyenda de Momotaro (literalmente hijo melocotón).

La historia cuenta que, un día, una anciana lavaba la ropa en un arroyo cuando un enorme melocotón apareció flotando en el agua. Era el más grande que jamás había visto y cómo ella y su marido eran muy pobres pensó que el melocotón sería una cena excelente. Buscó un palo con el que acercar la fruta a la orilla pero, cómo no encontró ninguno, recitó la siguiente plegaria:

El agua distante es amarga,
el agua cercana es dulce;
aléjate del agua distante
y ven a la dulce

Estos versos surgieron efecto y el melocotón se acercó hasta los pies de la mujer. Cómo estaba tan alegre por su descubrimiento decidió no continuar con la colada, cogió el melocotón y se fue a su casa rápidamente.

Cuando llegó su marido de recoger leña le mostró el melocotón y el hombre, que estaba hambriento, sacó un cuchillo. Antes de que pudiera cortar el melocotón, éste se abrió de repente y el niño más hermoso que habían visto salió de su interior. "No temáis - dijo el pequeño -. Los dioses han sabido de vuestro deseo de tener un hijo y me han enviado para colmaros de felicidad en vuestra vejez".



Los ancianos estaban tan felices que no sabían qué hacer. Por turnos mecían y acariciaban al pequeño, murmurando palabras de afecto y cariño. Decidieron llamarle Momotaro, hijo melocotón.

A los quince años era un adolescente más alto y fuerte que los chicos de su edad y por sus venas corría la sangre de los héroes. Un día, Momotaro pidió a su padre permiso para iniciar un largo viaje hacia cierta isla situada en el mar del noreste, donde, al parecer, vivían muchos demonios que capturaban a la gente para comérsela. Momotaro ansiaba darles muerte, rescatar a los cautivos y regresar con un botín de la isla para compartirlo con sus pobres padres.



El anciano no se sorprendió al escuchar las palabras de su hijo porqué sabía que Momotaro no era un chico común, pues había sido enviado por el cielo y seguramente los demonios no podrían hacerle daño. Finalmente el anciano consintió y dijo: "Ve, Momotaro, termina con los demonios y lleva la paz a esa tierra".

Por su parte, la anciana preparó unos pasteles de arroz para el joven y éste se despidió de sus padres e inicio su camino.

En el siguiente artículo el desenlace de la historia de Momotaro.

Historia sacada de Mitos y Leyendas de Japón. F. Hadland Davis. Satori Ediciones. 2008.

lunes, 2 de mayo de 2011

Detectados signos de radioactividad en la leche de 7 mujeres japonesas en periodo de lactancia

Día a día el pueblo japonés va recuperándose del fatídico suceso del 11 de marzo. Alrededor de 14.300 personas murieron, otras 12.000 siguen desaparecidas y los refugiados, mas de 150.000, siguen sin poder volver a sus hogares.
Sin embargo, y pese a los esfuerzos que se hacen desde el gobierno y desde todas las instancias implicadas, como Tepco - compañía eléctrica que gestiona la central nuclea
r de Fukushima Daiichi -, siguen apareciendo casos relacionados con la radiación.

Si primero fueron los productos agrícolas de las zonas próximas a la central y, después, se detectaron casos de altas dosis de radiación en peces procedentes de las costas cercanas a Fukushima, ahora parece que la radiación ha pasado a los humanos.

El Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar japonés informó este pasado sábado que se han detectado rastros de radioactividad en las muestras de leche materna recogidas a siete mujeres del este y el noroeste de Japón.

Se trata de niveles mínimos de radiación, pero que aparecieron en siete de las 23 muestras realizadas y analizadas por el gobierno japonés a distintas mujeres. Estas residen en las prefecturas de Fukushima, Ibaraki, Chiba, Saitama y Tokio. Las dos primeras pertenecen al área de exclusión decretada por las autoridades niponas, pero tanto Chiba y Saitama como Tokio son zonas que se encuentran a más de 250 kilómetros de la central nuclear.

Las autoridades han insistido, en cualquier caso, en que estos niveles de radiación no suponen ningún riesgo para la salud de los lactantes.

domingo, 1 de mayo de 2011

Una de fotos

Aprevechando las vacaciones inter semestrales en Japón, tres amigos y yo, nos embarcamos en un viaje que nos condujo por tierras tailandesas, camboyanas y vietnamitas.

Las fotos que muestro a continuación pertenecen al día que visitamos las famosas ruinas de Angkor Bat, antigua civilización camboyana, y que son el reclamo turístico más importante de este pequeño y, a veces, olvidado país.





El best seller de Haruki Murakami se pasa al cine

Hoy voy a darme una pequeña licencia para hablar de una de mis grandes aficiones: el cine. y es que este viernes, se estrenó en nueve salas catalanas la adaptación del best seller de Haruki Murakami, Tokio Blues.

Dirigida por el vietnamita Anh Hung (El olor de la papaya verde y Pleno verano) y con un reparto japonés de lujo, con actores cómo Kenichi Matsuyana - protagonista de películas ambientadas en los manga de Death Note o Gantz, que cosecharon gran éxito en Japón -o la musa nipona moderna, Rinko Kikuchi, coprotagonista de Mapa de los sonidos de Tokio de Isabel Coixet y nominada a los Oscar y los Globos de Oro por su papel en Babel, del director García Iñarritu. Su aparición en Tokyo Blues, le ha valido ya la nominación como mejor actriz en los Asian Film Awards. Por su parte, Kiko Mizuhara, con su primera aparición en la gran pantalla, completa el elenco de protagonistas principales.



Todo ello, acompañado de la banda sonora de Jonny Greenwood, que combina canciones de grupos cómo los Beatles y Can y donde la canción del grupo de Liverpool, Norwegian wood, que da título a la versión japonesa del libro de Murakami, alcanza un papel protagonista en el film.

Sinopsis:

La película cuenta la educación sentimental de un joven estudiante en el Tokio de los años sesenta. Introvertido, tímido y de carácter serio, Toru Watanabe - Kenichi Matsuyana -, se enamora perdidamente de Naoko - Rinko Kikuchi -, una chica contenida e impenetrable, y sufre una crisis postadolescente que le llevará al asilamiento social y a la reclusión. Para salir de todo ello, Toru se lanza a una espiral de sexo esporádico hasta que un día conoce a Midori - Kiko Mizuhara-, una chica vital, exuberante y llena de vida que revolucionará todo su mundo ordenado y tranquilo.

La película, cuenta con una acertada y equilibrada mezcla de melancolía y sentido del humor, donde el sufrimiento adolescente quedará reflejado en el triángulo amoroso formado por Toru, Naoko y Midori.



Una película que pude ver durante mi estancia en Kioto y que recomiendo encarecidamente a todos los lectores. Os dejo con el tráiler en español.