viernes, 23 de julio de 2010

Las teorías sobre el Nihonjiron(1)

Hoy inicio una serie de artículos dedicados a dar respuesta a una única pregunta: Qué significa ser japonés?

Entender la esencia de la japonesidad, o lo que es lo mismo, entender que significa ser japonés es una de las cuestiones más complejas de resolver para los propios japoneses y, obviamente, para los occidentales. Desde las primeras décadas del siglo XX empezaron a proliferar estudios procedentes de todos los ámbitos de la sociedad que intentaron solucionar el enigma. Las denominadas teorías del Nihonjinron. Teorías que actualmente copan las listas de ventas editoriales japonesas y que esencialmente tratan de realizar un ejercicio intelectual para intentar defender la identidad de los nipones. Dentro de estas teorías, los sociólogos y los antropólogos del país del sol naciente intentan reflejar todas aquellas cualidades únicas de los japoneses para generar un discurso nacional que los desate y les distinga de los “otros”. La lengua, el grupismo, el concepto de amae, el honne y el tatemae , el giri o el wa (de algunos de ellos hablaré próximamente) aparecen constantemente dentro de las obras del Nihonjinron como argumentos de su discurso nacional.

Algunos como Harumi Befu comentan que todas estas teorías sobre la identidad japonesa, no son más que el resultado y la necesidad de compararse a sí mismo con los demás. En la mayoría de los casos, este hecho ha comportado que el Nihonjinron tome a Occidente como su “otro” más importante y significativo. Para Befu las teorías de la identidad nipona son solamente la explicación del contraste entre Japón i Occidente. Otros autores como Sugimoto hablarán de que los conceptos émicos japoneses pueden convertirse en variables comparativas y dejar de ser exclusivos de la sociedad nipona.

Aún así, los más acérrimos al discurso de la identidad nacional nipona argumentan que la esencia de la japonesidad ha existido siempre y que esta se diferencia claramente de la identidad occidental. Los escritores del Nihonjinron han elaborado a lo largo de los años teorías en las cuales definen a los japoneses a partir de términos raciales. Así, un japonés sería un individuo con raíces de la raza yamato (grupo étnico que en el siglo IV d.C crearía el primer proto-estado japonés) excluyendo de esta manera los indígenas ainu (que probablemente llegaron a Hokkaido mucho antes que los yamato estableciesen su núcleo estatal en la zona de la actual llanura de Kanto) y los okinawas, que aún siendo japoneses desde el punto de vista administrativo, no lo son racialmente. Con estos argumentos, los defensores del Nihonjinron dan a entender que los únicos integrantes de la cultura japonesa son aquellos definidos racialmente, aquellos que han “bebido”, aprendido y adquirido la cultura nipona. Teorías, muchas veces acusadas de ser ultranacionalistas o incluso racistas.



Con todo, la realidad de la sociedad nipona es muy diferente. Existen gran cantidad de clases sociales y una gran multiplicidad de minorías étnicas (ainu, okinawas, residentes coreanos o zainichi, buraku –habitantes marginados-, comunidades brasileras y peruanas etc.) que si bien forman parte de la realidad japonesa no son considerados Nihonjin (japoneses) por “su falta de raíces”.

En una dirección diametralmente opuesta, en los últimos años han empezado a aparecer teorías y paradigmas inclusivistas que pretenden abrazar las minorías étnicas como parte de la población japonesa. Otros escritores basaran sus argumentos sobre el Nihonjinron en términos ecológicos o “naturales” dando a entender que la base de la identidad japonesa se encuentra en conceptos como el grupismo (aspecto necesario en una cultura que ha basado su subsistencia en el cultivo del arroz irrigado haciendo necesaria una cooperación intensiva por parte de todos los agricultores) que a lo largo del tiempo se ha convertido en una de las características de la sociedad japonesa.

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